El moquillo es una enfermedad multisistémica
vírica, contagiosa y frecuentemente mortal que afecta, entre otros, a los sistemas
gastroentérico, respiratorio y nervioso. De distribución mundial, que
afecta a animales de todas las edades, siendo particularmente vulnerables
tempranamente y en la vejez.
Se transmite por el aire y
mediante el contacto con fluidos corporales infectados, incluyendo comida y
agua contaminados por estos fluidos. El periodo de incubación es de 14 a 18
días, aunque puede haber fiebre de tres a seis días tras la infección. Habiendo
mayor incidencia en los meses fríos.
Si la madre está vacunada, a
través de los calostros (primeras tomas de leche de los cachorros) puede pasar
los anticuerpos, dejando protegidos a los cachorros durante las primeras 6-12
semanas. Del mismo modo, se cree que en madres con la enfermedad, pueden pasar
a los fetos (a través de la placenta) la enfermedad.
La clave para detectar si nuestra
mascota está mal de salud es observar siempre con atención su comportamiento.
En el caso del moquillo se presentan síntomas muy claros que, con el avance de
la enfermedad, van atacando distintas partes del cuerpo del perro a nivel
respiratorio, intestinal, cutáneo y neurológico.
-Fiebre, que puede aparecer 6
días después del contagio. Desaparece y vuelve a aparecer a medida que la
infección va avanzando.
-Apatía, pérdida del apetito y
decaimiento, el perro deja de ser tan activo como de costumbre.
-Disminución en el consumo de
agua, lo que conduce a la deshidratación. En este punto ya hay suficientes
razones para llevar al animal al veterinario, sin embargo se presentan otros
síntomas más claros que apuntan directamente al moquillo.
-Problemas respiratorios
importantes, como tos, dificultad para respirar y secreciones nasales verdes.
-Problemas intestinales como
diarrea constante y amarilla y vómitos.
-Problemas oculares: conjuntivitis
o secreciones oculares.
-Problemas de piel: erupciones en
su piel y endurecimiento de las almohadillas de sus patas.
-Tics, convulsiones y en casos
más graves parálisis de la zona del cuello, mandíbula,…
Más del 50% de los perros mueren
en un periodo entre 2 semanas y 3 meses generalmente debido a lesiones en el
sistema nervioso. En ocasiones se debe recomendar el sacrificio.
Pueden producirse cuadros
nerviosos tras la recuperación y quedar secuelas según haya sido de avanzada la
enfermedad y el daño que haya hecho en el sistema nervioso. Aun así, los perros
con cuadros leves pueden recuperarse.
No tiene tratamiento específico,
lo que se hace es aplicar medicación para contrarrestar los síntomas que se van
presentando y permitir que el perro desarrolle sus propias defensas contra la
enfermedad. Los antibióticos para luchar contra las infecciones que genera la
enfermedad, los suplementos vitamínicos y los medicamentos para aliviar
síntomas específicos como los vómitos, diarreas,…
Para prevenir es indicado seguir
unos pasos que comienzan antes del nacimiento del cachorro. Como he escrito
anteriormente, es posible que la madre sea capaz de transmitir la enfermedad a
los cachorros, por lo cual, un correcto estado de vacunación de la madre, es
una gran herramienta para prevenir la posible transmisión de su parte. Además,
recordad, que la vacunación de la madre, hacía que pasaran las defensas a los
cachorros en las primeras tomas de leche y por lo tanto, lo protegían varias
semanas.
Posteriormente se recomienda la
correcta vacunación del cachorro, y evitando hasta que esté totalmente
protegido el acercamiento con animales que puedan estar enfermos o
desconozcamos su estado vacunal. Una correcta vacunación es aquella que se
realiza con 2 o 3 dosis de vacuna contra el moquillo, separada 3-4 semanas y
después una revacunación cada año.

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